¡Adentro, Cojutepeque!

Muchas marcas han surgido en años recientes que han venido a refrescar nuestras leyendas y nuestra cultura con diseño contemporáneo, pero eso no nos hace olvidar a quienes llevan ya años produciendo con calidad. En esta ocasión queremos hablar sobre una mujer que emprendió hace varias décadas en Cojutepeque, cuando era incluso más difícil abrirse camino en El Salvador. En las próximas líneas relataremos la historia de Judith de Cuéllar, una de las proveedoras más antiguas y más exitosas de Nahanché, dedicada a la producción textil.

El aprendizaje

En los años ochenta, algunas mujeres de San Salvador y de Santa Ana viajaban a Cojutepeque a visitar a doña Adela Torres, conocida por sus excelentes habilidades de bordado. Una de ellas era Eli de Choussy, que hacía pocos años había abierto Nahanché, una tienda de artesanías en El Salvador, y estaba interesada en la confección de prendas para su tienda.

Eventualmente, doña Adela emigró a Francia, pero para ese entonces ya había iniciado en el arte de la costura y del bordado a su sobrina, doña Judith. Cuenta ella que su tía fue su mayor promotora inicial, que siempre le decía “qué bonito” a todo lo que hacía y que le aseguraba que “traía para el bordado”. Además, en esos tiempos en las escuelas les enseñaban a las mujeres manualidades y en el tiempo libre no existían los teléfonos, por lo que las niñas tenían más tiempo para aprender de sus mamás y de sus abuelas estas habilidades.

Primeros clientes

Fue así como a los 16 años, recién casada y embarazada, con una máquina de coser que le había regalado su suegra y sin ningún entrenamiento profesional, doña Judith se puso a trabajar en la confección y bordado de prendas de vestir. Su primer cliente fue Simán y el segundo, Nahanché, tienda dedicada a la venta de artesanías en El Salvador.

A medida que los clientes y la demanda iban creciendo doña Judith no daba abasto por sí misma. Unos meses antes de la temporada navideña, su esposo, Raúl Cuéllar, se vio obligado a renunciar a su puesto como tesorero en la alcaldía de Cojutepeque. Recuerda él lo difícil que fue renunciar al aguinaldo que estaba a pocos meses de recibir, pero cada vez el negocio aportaba más a la economía familiar. En 1989 el negocio familiar se formalizó como Borex (Bordados Exclusivos de El Salvador). Además de Doña Judith y Don Raúl, aportaban en las labores del taller los hijos de la pareja: Sandra y William hacían ojal, ponían botones, deshilaban, entre otros.

Calidad de exportación

Una de las primeras pruebas que experimentó Borex fue su primer cliente internacional. Una maquila en el Matazano los subcontrató para elaborar uniformes de colegio para Estados Unidos. Producían 1500 uniformes semanales. De cada entrega la maquila revisaba 100 prendas y si encontraban errores de confección en 10 (incluso errores invisibles para un ojo no entrenado), les regresaban todo el producto. Esta experiencia ayudó a Borex a perfeccionar su control de calidad y a convertirse en un productor textil con calidad de exportación.

En la actualidad, Borex cuenta con 11 empleados. Uno de los retos más importantes es desarrollar, capacitar y retener talento dentro de la empresa. Por este motivo, doña Judith ofrece flexibilidad laboral a las mujeres que están formando familias. A ellas se les facilita una máquina de coser para que puedan trabajar una buena parte del tiempo desde sus casas y así cuidar de sus hijos.

Variedad e innovación

Tres décadas después de haberse formalizado, Borex continúa siendo una fuente de trabajo para muchas familias y sigue poniendo en alto el nombre de El Salvador con productos de calidad. Para nosotros en Nahanché, que buscamos ofrecer a nuestros clientes locales e internacionales lo mejor de las artesanías de El Salvador, ha sido indispensable contar con Borex como uno de nuestros proveedores, no solo por la calidad sino por la innovación constante en sus líneas de productos.

En sus prendas, Borex emplea telas 100 % de algodón y utiliza frecuentemente diseños típicos de El Salvador. Todas sus prendas son elaboradas e incluso bordadas a máquina, aunque algunas tienen detalles bordados a mano. Una de las líneas de esta empresa es la ropa teñida de añil. Entre la variedad de productos que puedes encontrar en nuestras sucursales se encuentran:

  • Artículos de hombre: Camisas y guayaberas con representaciones típicas de El Salvador.
  • Artículos para mujer: Blusas, batas, salidas de baño con representaciones típicas de El Salvador.
  • Artículos para niños: Vestidos, camisas, mamelucos, y baberos con representaciones típicas de El Salvador.